Con o sin hiperactividad, estos niños presentan en la mayoría de los casos dificultades para mantener la atención, controlar impulsos, cumplir órdenes, dificultades de relación.

La práctica del yoga puede para estos niños, favorecer a través de la respiración el reconocimiento de su espacio interior, las posturas les permiten experimentar movimientos y de una manera divertida tomar conciencia de su propio cuerpo, tanto a nivel físico como  a reconocer en que partes del mismo acumulan emociones o tensión. 

La relajación les permitirá soltar estas tensiones y les enseñará a recuperar esa estabilidad desde la que pueden establecer una mejor relación con el entorno y los demás.